Ir al contenido

Era de la Integración

El camino presente, por un mañana mejor

Crisis de Vincularidad

Nos encontramos atravesando un presente absolutamente convulso a nivel global, regional, y local. No es secreto para nadie. Es un contexto de múltiples crisis en proceso: alimentaria, energética, inflacionaria con posibilidad de recesión global, de sostenibilidad planetaria, bélicas. Cada una por sí sola es más que suficiente para habilitar justificadamente el planteo sobre qué estamos haciendo mal. Pero en conjunto, las consecuencias de no actuar de una manera distinta a como lo venimos haciendo en los últimos trescientos años serán catastróficas. Tenemos a disposición innumerables reportes que alertan sobre las probabilidades cada vez mayores de asistir a un horizonte de recrudecimiento de la miseria humana. Migraciones forzadas masivas, hambrunas generalizadas, nuevas pandemias, intensificación y proliferación de conflictos humanos, extinción de flora y fauna a nivel planetario, etc. El ya elevado sufrimiento humano, producto de un sistema tendiente a la acumulación de recursos considerados valiosos —fruto de la explotación planetaria y humana—, alcanzaría niveles que serían difíciles de olvidar por generaciones enteras.

Actuar de una manera distinta. Es menester encontrar respuestas a estas crisis, que puedan proveernos de horizontes de esperanza, cocreación y prosperidad. Para esto se hace necesario observar cómo nos relacionamos los unos a los otros, y entre nosotros como humanos para con el ambiente. Lo que a su vez conlleva la necesidad de observar cómo nos relacionamos hacia nosotros mismos para alcanzar la posibilidad de observar, problematizar y transformar positivamente los aspectos vinculares entre las personas, y entre nosotras, el planeta, y todo lo que nos rodea. En definitiva, la crisis subyacente a todas las demás es una crisis de la vincularidad humana.

A lo largo de nuestro recorrido juntxs, iremos compartiendo en nuestro blog perspectivas y abordajes para poder adaptarnos a esta crisis, e impulsar la posibilidad de que su salida, sea la del florecimiento de una nueva humanidad, compasiva, amorosa y generosa.