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Era de la Integración

El camino presente, por un mañana mejor

Práctica del bienestar: la respiración

Es una obviedad afirmar que todxs respiramos, sin embargo, no se trata de si respiramos o no, sino de cómo respiramos. Es decir, ¿prestamos atención a nuestra respiración? ¿La observamos? ¿Respiramos profundamente? ¿A conciencia, buscando sentirla? ¿Qué podemos estar obviando de nuestra relación con la respiración que, de reconectarnos con ella, podríamos habilitarnos una extraordinaria percepción de posibilidad de bienestar? ¿Cuál es el verdadero impacto de la respiración en nuestro día a día?

No solo es esencial para nuestra supervivencia en términos fisiológicos, ya que nos permite tomar oxígeno del aire y expulsar dióxido de carbono y otros gases residuales del cuerpo, sino que también tiene un profundo efecto sobre nuestro bienestar psíquico (salud mental) y bioenergético (emocional). Trabajar en la atención sobre nuestra respiración nos permite acercarnos a un momento que puede entenderse como de “aquí y ahora”, es decir, permite tomar distancia de los pensamientos, ponerlos en dimensión, contrastarlos y evitar que generen una afectación fisiológica que pudiera provocarnos estrés, ansiedad y temor. A su vez, este trabajo permite habilitar la posibilidad de influir sobre los escenarios que contemplamos como posibles en nuestro horizonte, permitiéndonos echar raíces en aquello que somos y queremos ser (es una transformación permanente), influyendo sobre la segregación química de nuestro cuerpo y así, promoviendo una mayor estabilidad emocional. Una de las prácticas que más bienestar me produjo en este sentido es el Chikung.

El trabajar la respiración abre el campo de posibilidades a un camino de claridad, oportunidad y prosperidad que está al alcance de nuestra atención.

 

 

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