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Era de la Integración

El camino presente, por un mañana mejor

Sostenibilidad Planetaria

Cuando hacemos el diagnóstico de que el horizonte futuro presenta grandes probabilidades de que se den cambios ambientales que impactarán de lleno en la posibilidad de las generaciones futuras de alcanzar una vida digna, e incluso para nuestras propias generaciones, es que resulta fundamental hablar de Sostenibilidad Planetaria.

Ya no para hablar simplemente de reducir las emisiones de carbono, de transitar de los combustibles fósiles al litio, sino para observar y problematizar nuestro propio abordaje para con la Tierra, en tanto recursos listos para ser recolectados. En sí, no habría ningún problema en recolectar recursos para suplir las propias necesidades, pero lo que sucede es que lo hacemos porque sirven a la función de acumular dinero y la posibilidad de hacer esto es infinita. No se trata tampoco de gritar ‘abajo el sistema’ y posicionarnos como necesariamente externos a lo que es. Porque en efecto, somos personas conscientes en un momento histórico que permite observar un sinfín de injusticias al derecho de todo ser humano a gozar de una vida digna, de las mismas posibilidades, condiciones y ambiente que pudieran aproximarse al máximo a esa realidad. Y sin embargo, es lo que nos está tocando, por lo que hay que aceptar que transitamos este sistema y hay que aprovechar lo más posible todo avance que pueda hacerse dentro del sistema, mientras hacemos cotidiana las formas vinculares que están nutriendo al nuevo paradigma.

Se hace necesario observar esta cuestión en base a la relación entre dos doble niveles: fuero interno/externo y tiempo presente/horizonte.

En relación al tiempo-horizonte, es aquello que queremos, no absolutamente ideal pero sí sentido,  a lo que podemos acercarnos cuando somos aquello que queremos ser. Y aquí entra el otro doble nivel: interno/externo. Ser aquello que queremos ser expresa ambos fueros, absolutamente conectados entre sí, pero al mismo tiempo diferenciables. Aquello que queremos ser comienza en una problematización al interior de lo que entendemos ser y conduce a la expresión de lo que somos hacia lo externo.

Orientar y alinear nuestra atención, decisión y voluntad para generar coherencia entre los valores que nos damos (que siempre traen aparejada una emoción/sensación) y lo que expresamos en nuestra vinculación implica un trabajo interno de transformación que tiene inmediata retroalimentación con lo externo. Es decir, cuando nos convencemos de que queremos ser más amables, más conscientes con el planeta, más compasivxs y generosxs con otras personas o personas no-humanas, entonces podemos llevarlo a la práctica en el tiempo-presente-inmediato, por ejemplo, puede expresarse como ser más amables y atentos lxs unxs a lxs otrxs, con el ambiente (no tirar basura al piso, tener la intención de separar o reciclar,  etc.).

En nuestro fuero interno nos damos los valores que querríamos ver expresados en la realidad como tiempo-horizonte, como anhelo de cocreación colectiva, para luego ponerlos en práctica en nuestro tiempo-presente, en lo que es el fuero externo a nosotroxs, el vincular. Las utopías no son imposibles, son horizontes ideales que construimos en el presente, con nuestras acciones inmediatas, con la manera en que decidimos ser.

Ello con el foco en el fuero interno. ¿Qué sucede cuando lo ponemos en el externo? Precisa observar cuáles son los espacios habitables que existen este tiempo-presente y que permiten articular, sincronizar y hacer entrar en coherencia la energía emocional que empuja la voluntad de tantísimas personas a transformar la realidad injusta que podemos observar, para así trabajar en su fortalecimiento en pos de generar una acción colectiva significativa.

A su vez, ¿cuáles son las acciones que hasta ahora, en forma colectiva y en la manera en que nos hemos vinculado con el ambiente, han promovido y posibilitado que este horizonte potencialmente catastrófico sea una realidad?. Podemos transformar o modificarlas de manera tal de contener la intensificación del proceso de deterioro ambiental, lo que se llama mitigación. En cuanto al cambio climático, que es solo una de las muchas aristas del presente proceso de crisis ambiental, cobra relevancia la transición del combustible fósil al litio. Sin embargo, sabemos que el litio tampoco es sostenible por lo que simplemente entraríamos en un nuevo reloj de brea. En el tiempo-presente, es deseable trabajar sobre la posibilidad del litio. Pero en el tiempo-horizonte, es necesario problematizar nuestro vínculo con lo que entendemos son recursos y de qué manera podemos satisfacer nuestras necesidades de supervivencia sin por ello poner en riesgo la supervivencia de las propias generaciones futuras.

En esta sección exploraremos conceptos como mitigación, adaptación, cómo decidimos vincularnos al ambiente, e incluso posibilidades como las baterías de cáñamo y la energía del campo cuántico.

Una sola salud: reconocernos Uno